Excursión de 2 días / 1 noche.
No incluye: alojamiento.
Política de menores: hasta 1 año free. Desde 2 años cumplidos a 6 años abona tarifa especial. Con 7 años cumplidos tarifa completa.
Un panorama espléndido del Noroeste Argentino en una excursión de dos días, que recorre una diversidad paisajística maravillosa. Se parte de Salta y la acción comienza en la Quebrada del Río Toro, donde el ramal ferroviario C-14 le suma atractivos a la belleza natural. Se pasa por las ruinas de Tastil, importante ciudad preincaica, y tras llegar a los 4080 msnm en el Abra Blanca, se divisa por primera vez la Puna, con la ciudad de San Antonio de los Cobres ahí cerca. Allí es el almuerzo, y más tarde, por el viejo trazado de la RN 40 (de ripio), se parte hacia las Salinas Grandes, que están repartidas entre Salta y Jujuy. Tras deslumbrarse con este interminable mundo blanco, se toma la RN 52, se llega hasta los 4170 msnm en Alto El Morado y se desciende hacia la Quebrada de Humahuaca por la Cuesta de Lipán, para arribar por la tarde a Purmamarca, donde hay tiempo para recorrer y comprar artesanías en el mercado de la plaza. Allí se pernocta, y por la mañana, antes de salir rumbo a Tilcara, es el mejor momento para tomar fotos del Cerro de los Siete Colores. Ya en Tilcara, se visita el Pucará, reconocido sitio arqueológico erigido hacia el siglo VIII. Otra vez sobre la ruta, se pasa la línea imaginaria del Trópico de Capricornio y se disfruta de la visión de cerros de múltiples colores,como La Pollera de la Coya y Las Señoritas. La ciudad de Humahuaca se deja a un lado para encarar hacia la increíble serranía de El Hornocal, también llamada Cerro de los 14 Colores, cuyo mirador está a 4350 msnm. A la vuelta se almuerza en Humahuaca y se recorre el casco histórico, donde se destacan la Catedral, el Cabildo y el Monumento a la Independencia,también llamado El Indio. De regreso a Salta se hace una parada en la capilla de Uquía (la más antigua de la Quebrada, con notables muestras de arte cuzqueño) y el sol de la tarde regala lindísimas vistas de los cerros ubicados sobre el cordón oriental, especialmente la Paleta del Pintor, que le da marco al pueblo de Maimará.